He quedado con José Mari en la terraza de La Sinoga, el nuevo bar La Esmeralda para "alternar un rato" porque se mantiene en perfecto estado físico y mental.
Con fuerza para arrancarse con una buena jota aragonesa, el que alguno me apunta como "el ruiseñor de las Cuatro Esquinas".
Me interesa hablar con él porque sabe del monte y en especial de la repoblación de Fayanás.
Nació en Casa Calvo, de la Calle Huesca. Luego ya vivió en la calle las Tiendas. Los primeros recuerdos se refieren al desayuno con café de puchero de "ordio" y algo de leche de las dos cabras con remojones de pan duro o con tajadas de pan turradas en el fuego.
Recuerda una infancia feliz con pocas necesidades ni caprichos, jugando por la carpintería al marro navarro, cuezo, pitos, picueta, bolos... y no tan feliz ni en el colegio ni en la Escuela por los duros castigos que padeció especialmente por no saberse ni el Credo ni el Dios te salve María... que ahora recita de memoria. Recuerda experiencias muy negativas y también alguna positiva como los teatros y las excursiones andando. Mantiene memoria privilegiada y recuerda a los educadores /as del pueblo como las hermanas Ana, Tomasa, Pilar, Resu, Asunción y maestros como doña Pilar, Trini, Pascual, Paco... y las "guerras" entre barrios a "peñazos" y con arcos y flechas de verdad con las varillas de hierro de los paraguas. La Guardia Civil los prohibió.
Con 7 años ya iba al huerto a regar, coger judías, regar... con albarcas hechas por Antolín el guarnicionero.
De las fiestas recuerda escuchar a las orquestas sentado en el tablero de la plaza a las orquestas Roxana, Maravilla... y las rondas joteras por el pueblo con Pitelo y su guitarra, Ángel de Casa Calvo con su violín, Benito el Herrero con la bandurria... y en 1959 ganó el Concurso de Jota y como premio le dieron 1000 pesetas, de las de entonces.
Con 14 años inicia su dilatada experiencia en Fayanás, donde subía andando y hacía noche, con la repoblación forestal haciendo "hoyas" y plantando pinos: 4 años de pinche, 1 de peón y 13 de capataz. Recuerda llevar hasta 130 peones en el Corral de Mariguarilla.
Hizo la mili en Zaragoza durante 18 meses y sólo le dieron un permiso para subir a Luesia.
Y la conversación deriva por otros muchos temas en ambiente amistoso.
Un hombre bueno, sonriente, feliz, buen conversador, que usa Facebook y sigue el muro de Luesia, comprometido con su familia, muy luesiano, cantador de jotas... viviendo una vida sencilla, como la mayoría de la gente de su época.
Gracias por tu amistad, José Mari.

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