viernes, 29 de mayo de 2026

HISTORIA SOCIAL POPULAR. EL BARRIO DE LA VIRGEN.

 CAPÍTULO 2.- BARRIO LA VIRGEN DE LUESIA. (Historia popular social de Luesia)

BARRIO DE LA VIRGEN: La calle La Virgen y parte alta de la Calle Castillo.
El Capítulo 1 de la Historia popular social de Luesia, se refirió al populoso Barrio El Rincón, un barrio que tuvo mucha vida, una verdadera comunidad de vecinos solidaria, con muchos vínculos de vecindad, amistad, de vivir todos a una…
El barrio de la Virgen nos trae otros recuerdos como la ermita de la Virgen del Puyal y su ermitaña Elena, la dula y los duleros, las familias de alpargateras, el agua que tanto tardó en llegar, El General, El Alemán, y Casas como la de Turrón, La Garrosa, Murriones, Casa Alta, Metruco, Crispín, Plano, El Cura, Trensino, Caneto y sus enormes vacas, los bueyes de Inocencio...
Podemos convenir que lo que damos en llamar el Barrio de la Virgen, empieza en la Placeta de Fino. En esta Placeta desembocan 4 calles:
  1. Calle La Iglesia por la que se sube al Castillo, Casa El Cura y a Iglesia El Salvador;
  2. la calle de La Cárcel que sube del cruce de la Calle Huesca y la Calle de Barrionuevo;
  3. Calle El Salvador que sube desde las Cinco Esquinas, Casa Bartolico y el Club Puyal
y 4) Calle La Virgen hacia la ermita.
En la Placeta, tenemos Casa Botitas donde vivieron Miguel y Encarna, la fábrica de pieles de conejo de Casa Fernando y las casas de Adrián, Félix Allué Ojer “Félix de Pocho”, Casa La Longasina….
En el Barrio La Virgen, en la parte norte del pueblo y sobre una pequeña colina, destaca la ermita de la Virgen del Puyal, Patrona de Luesia y cuya fiesta se celebra el 8 de septiembre. Cada año, una peña del pueblo es la encargada de “sacar la Virgen” de la hornacina al pedestal.
La ermita es de origen románico, en el tramo del ábside y presbiterio (XII-XIII), reconstruida en el XVI. La imagen es de alabastro y policromada, una escultura gótica del XV, con el niño Jesús jugando con un pájaro.
El 5 de mayo de 1975 se inició la restauración de la ermita, en obra “a vecinal”, liderada por el Párroco Mosé José Luis Lobera Salvo y dirigida por Mosén Jesús Auricinea, que falleció sin poder finalizar la obra y a cuyo entierro en Navardún, acudió mucha gente de Luesia. Aunque en septiembre de 1975 se celebró misa, fue el 21 de marzo de 1976 cuando se procedió al traslado de la imagen de la Virgen desde El Salvador hasta su Casa, en la ermita. En la procesión, participó casi todo el pueblo.
En el atrio de la ermita, mirando a su pueblo natal de Sos, en placa de piedra grabada por Ramón Lliure consta: “In Memoriam de Mosén José Luis Lobera Salvo, Párroco de la Villa de Luesia de 1971 a 1992, por su labor pastoral, social y artística. Luesia, a su hijo adoptivo. MCMXCIII”
El barrio está a los pies de la ermita, las vistas a Val y todo el entorno del pueblo y amplios espacios para correr y jugar con libertad. Pero el cierzo y el viento del norte, cuando arreciaban fuerte en invierno, eran muy molestos. Y el calor sofocante del verano carecía del resguardo que las casas arracimadas del pueblo bajo ofrecían a sus habitantes. Pero tiene más características y señas de identidad: (a) La ermita y su ermitaña Elena, (b) la dula y los duleros ,(c) un problema histórico con el agua y el vecindario(d) son señas de identidad del barrio y de todo el pueblo.
Una nieta de Elena nos habla de su abuela.
a) Elena, la última ermitaña de Luesia.
“En el extremo noreste del casco urbano de Luesia se alza, sobre una loma, la ermita de Ntra. Sra. La Virgen del Puyal, más conocida como La Virgen, sin más.Durante muchos años, al menos 3 generaciones de la familia Sabalza se han dedicado a cuidar con esmero de esta ermita, manteniéndola en buenas condiciones y con su puerta abierta todo el día, para quien quisiera subir a rezar a su Virgen.
La última ermitaña fue mi abuela Elena Sabalza Fernández (1888-1962). Casada con Ángel Aibar Ornate quedó viuda y con 2 hijos pequeños cuando sólo tenía 30 años. Siguió viviendo en la pequeña casa adosada al lateral sureste de la ermita, primero con sus hijos hasta su emancipación, y después sola hasta que con más de 70 años de edad y una salud ya deteriorada se bajó a vivir con su hijo Sixto en el Barrio de San Juan, a pesar de que ella se resistía a dejar su “casica” en La Virgen.
A partir de este momento su hija María siguió cuidando de la ermita, aunque no con la exclusividad que lo hacía Elena.
Elena tuvo 2 hijos:
-Sixto Aibar Sabalza, que fue sacristán de la Parroquia El Salvador de Luesia, además de carpintero. Se casó con Dolores Gimeno, hermana de Dª Pilar Gimeno, gran maestra de la escuela de niñas de Luesia, que muchas recordamos con cariño y agradecimiento. Aprovecho la aportación hecha por José Alegre, quien cuenta que Sixto, como sacristán, fue durante muchos años el padrino de bautismo de todos los nacidos en el pueblo; la madrina solía ser algún familiar femenino del recién nacido. Sixto y su esposa Dolores emigraron a Zaragoza en la década de los 60, como tantos otros. No tuvieron hijos.
-María Aibar Sabalza, casada con Ignacio Cortés Garcés, de Casa Francho, tuvieron 4 hijos: Antonio, Feli, Carmen y María. Como es natural estaba muy pendiente de la madre y, entre otras muchas cosas, diariamente le subía el agua desde la fuente de Barrio Nuevo. ¡¡Dura tarea!!
Los nietos subían con mucha frecuencia a estar con su abuela Elena. Las 2 pequeñas cuentan que todas las tardes, a la salida de la escuela, subían con su madre a casa de la abuela Elena, a tomar café con leche; por supuesto, el café era de puchero y la leche de sus propias cabras. Los mayores subían a dormir con la abuela, sobre todo en invierno, recordando haber sufrido algún que otro quemazo con el calentador que la abuela usaba para calentarles la cama…
Elena tenía como compañía a su perra Paloma. También tenía un corral en los bajos de la casa, con 2 cabras y varias gallinas, que eran para ella una buena fuente de alimentación.
Vivir allá arriba, sin agua y disponiendo de una sola y pequeña bombilla para toda la casa, no debió ser fácil, sobre todo cuando las frecuentes nevadas le impedían bajar al pueblo.
Nunca se quejó y era feliz en su atalaya, desde donde divisaba todo el pueblo.
Mi abuela Elena era una mujer sencilla y buena, a la que quisimos mucho.
”b) La dula y los duleros.
Cada mañana, se abría la puerta de la mayoría de las casas y salía la cabra camino a un corral de la Virgen, el llamado Corral de Murriones. Allí se reunían las cabras de los vecinos, formando un rebaño llamado “La dula”, que sacaba al monte de Val, un pastor-dulero. Duleros fueron Emilio El General, Germán Sánchez, Pascual Cortés “El dulero”, Dámaso Sanz, Alejandro Biesa, Juanito Garcés… y cuando nadie quiso ser “dulero” tocaba ir cada día un vecino a cuidar del rebaño de cabras. Y desaparecieron las cabras, y muirlas para desayunar y el ternasco sabroso "de la cabra de casa" para Navidad...
También hubo dula de ovejas, en la actual Casa Plano y otra dula de vacas, parece ser que por el Matadero.
c.- El enorme problema del agua corriente del Barrio La Virgen.
Desde los años 40, hablar de la Virgen era hablar de que el agua no llegaba.
Cuando la parte baja del pueblo tenía agua corriente en todas las casas, procedente del depósito que hay al pie del castillo, el Barrio de la Virgen no tenía agua porque la presión era insuficiente.
Esta circunstancia marcó enormemente la vida de los habitantes del barrio: había que subirla en cántaros desde la Fuente de Barrio Nuevo y recogerla en grandes tinajas. Eran los críos y crías, los que bajaban y subían la cuesta con los cántaros a la Fuente de Barrio Nuevo.
Para lavar la ropa, había que ir que ir a Formayor y después ponerla a secar sobre matas de juncos o de otras plantas. Huelga decir que esta faena la hacían las mujeres de la casa y con familias tan numerosas, de hasta 10 críos algunas, resultaba una tarea muy muy dura.
En 1940 se habían iniciados las obras para llevar el agua corriente a las casas y el alcantarillado. En 1942, se disponía de un lavadero público en la zona donde se estaba construyendo el Albergue al final de la Calle San Miguel, cerca del puente de la Carretera a Uncastillo sobre el río Villa. El agua “bajaba por su peso” desde el manantial de Formayor al depósito de debajo del castillo y abastecía bien a la Plaza de la Fuente con la fuente vieja, el abrevadero, el lavadero público y muchas casas de la parte baja del pueblo, pero no había presión suficiente para que llegara a La Virgen pero sí que abastecía la fuente de Barrio Nuevo, a la que bajaban desde la Virgen a buscar agua.
Pasaron en torno a 30 años, hasta 1978, cuando llegó el agua corriente a los grifos del Barrio de La Virgen, tras la construcción de dos depósito que hay en el entorno de la ermita y los vecinos de este barrio pudieron, ¡¡¡POR FIN!!!, disponer de agua en sus viviendas, algo tan imprescindible y que hoy nos resulta impensable no tenerla.
La captación desde Pigalo, es posterior, data de 1996 y permite llevar el agua hasta Asín.
d.- El vecindario en los años 50-70 en el Barrio La Virgen. (Hay un poco de lío con el nombre de las casas y la numeración. Igual alguien puede ayudar para subsanar errores, que los hay)
Calle de La Virgen:
Nº 1 - Casa la Garrosa. Casa Les. Fue sede de la Peña La Sirka. Padres: José Acín y Gregoria Lobera. Familia numerosa. Siete hijos: Pepe, Ángel, Isabel, Mariluz, Pascual, Carlos y Tere. Para mucha gente es “La Casa Alta”, pero realmente “La Casalta” es la casa de enfrente, la que queda debajo del Castillo de los hermanos Montañés.
Nº 3 - Casa Metruco. Padres: Tomás Cardiel Aquilué. La señora Petra Casabona Soteras contaba a los críos unas historias terroríficas para hacerles miedo. Cinco hijos: José, Avelino, Primitiva, Lucio y Ángel. Ángel, Lucio, José y una hermana (Daniel Cardiel. Nieto)
Nº 5. Casa Portero
Nº 7 - Casa Turrón. El abuelo Pedro Compaired puede ser que fuese a acompañar a las mozas alpargateras que iban a trabajar a Francia de otoño a primavera. Padres: Paco Cardiel y Carmen Compaired. Ocho hijos: Pedro, Mª Dolores, Esteban, Josefina, José Mª, Javier, Rogelio y Jesús
Nº 9 - Casa Crispín. Vivió Martín Aragües Sabalza. Después, Juan Miguel Begué y Felisa Mayayo Solana, con los que convivió mucho tiemposu sobrino Juanito. Marcelino Begué Marcellán fue cura del pueblo.
Nº 11 - Casa El Cura. Padres: Inocencio Garcés (Moniquero) y Estefanía Montañés. Tres hijos: Quiliano, Rosita y Juan. Tenían bueyes para labrar y trillar.
Nº 13 - Casa Artaso. Padres: Josefa Artaso e Inocencio García. Seis: Inocencio, Presen, José (regentó Bar Drácula de Zaragoza, lugar de quedada de los luesianos), César, Jesús y Domingo. La abuela de estos 6 nietos/as, Ciriaca Aquillué Loarre y sus hermanas Florentina (madre de Dorotea, mujer de Pascual Lacosta) y María fueron 3 alpargateras luesianas que migraban desde octubre a mayo a hacer alpargatas a Francia. La nieta Presen, lo recuerda.
Nº 15 - Casa Caneto: Claudio y Saturnina. Sin hijos. Con ellos vivió su sobrino José “Capica” y Martín, que era de Lacasta al que cantaban: “Martinico de Caneto/no vale para tratante/porque lleva las abarcas/sin punteras por delante.”
CASAS PARES: En la esquina de la Calle La Virgen, con la calle Barrionuevo, hubo dos casas: Casa Justa Lacumba (Longás) casada con Emilio “El General” y Casa Murriones, en la que vivió Silvano Duato.
Nº --Casa de Felipa de Ambrosio. Se entraba por la calle Barrionuevo.Vivió una monja, Jacinta y Saturnino. Actualmente viven Antonio y Yolanda.
Nº -- Huerto de Casa Les. Es un solar. Hubo conejos
Nº---Casa Beltrán. Solar tapiado de Casa Sabino. Casa de Benito Beltrán casado con Leona García Ojer, que fue alpargatera. Familia numerosa: María casada con Feliciano, Mª Jesús con Cecilio, Leandro con Magdalena, Celestina con Antonio, Valentina con José, Josefina con Antonio, Pedro con Clotilde, Benito con Cristiana y Nicolás, que falleció joven.
Nº 4 - Casa Artaso (2): Padres: Domingo Artaso y Teresa Jaca. Dos hijos: Antonio y Vicente
Nº 12 - Carmen, de casa la Pancha. La casa fue comprada por José Artaso en la década de los 90.
Nº 14 - Casa Plano: Padres: Félix Burguete y Amparo Lobera. Cuatro hijos: Miguela, Víctor (Trini Izaga), Félix y Adora. Fue el corral de la dula de las ovejas. Pasada Casa Plano,
Nº---Casa Gatiño (Ahora un solar vacío, anterior a casa Plano) Nacieron Pedro, Leandro y...
Nº 16.-Chalet de Catalina Alegre y Ramón LliureEra.
Chalet en construcción.
Nº 20. La Casa Alta. Hermanos Montañés.
FAlta por ubicar: Casa Marro, Julio E, Casa del REY: José M. Ferrer y Nani Fernández, Casa Roque, Casa La Comadre, Casa Domingo de Alicas…
Calle del Castillo:
Era de Estaún. (Chalet actual de Pepe Quilez)
Nº 23.- Casa Capón. Padres: Mariano Aragüés y Dionisia Cortés. Diez hijos: Leandra, Domingo, Carmelo, Gregorio, Antonio, Cecilia, Martín, Carmen, Inocencio y Mariano. Ahora viven Rosa Mari Terraz (hija de Carmen) y Miguel Lear
Nº24 - Casa Valentina. Manuel Garcés. Ahora, Casa Agustín. Padres: Manuel Tarragual e Isabel. 2 hijos: Agustín y Victoriana. Manuel experto en el uso de lazos para cazar.
Nº 25. Casa Trensino. (Santiago Ojer y Manuela. José Ojer y Felisa Sabalza con tres hijos: Puri, Mª Rosa y José Luis). Luego también vivieron Julián y Lourdes, que cuida y tiene la llave de la Virgen. Calle Castillo nº 37: Corral de Murriones.
Calle Castillo nº 39. Corral de Barboles. Hoy, Corral de Francho.
( Y hablando de Casa Francho, quiero agradecer la colaboración e información facilitada por los hermanos Feli, Carmen, Antonio y María Cortés.)
Espero en comentarios, aportaciones para mejorar el texto.

martes, 14 de abril de 2026

HISTORIA SOCIAL. BARRIO EL RINCÓN DE LUESIA. Informante: Anselmo Caraballo Bernal

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HISTORIA SOCIAL POPULAR. BARRIO EL RINCÓN DE LUESIA. (Los nacidos ahí podéis aportar más historias, fotos, anécdotas... Gracias)
Hoy he quedado en El Rincón, para “charrar y recordar viejos tiempos”, con Anselmo Caraballo Bernal, nacido en 1952 y que mantiene una buena condición tanto física como mental.
Se trata de dar visibilidad a historias populares, historia social, historias de vida de las gentes… que ni nos contaron en la escuela ni aparecen en los libros.
Nos centraremos en nuestra infancia, en los años 50 y 60 y en un barrio muy popular: “El Rincón”.
En aquellos años, la gente vivía de forma muy parecida a cómo lo hacía a principios de siglo XX e incluso mucho antes. España, en general, ha dado un enorme cambio, a mejor en muchos aspectos, en los últimos 60 años. Este relato, se refiere a ese momento “puente” y final de una etapa histórica de subsistencia, previa al gran movimiento migratorio a las ciudades, que ofrecían trabajo e "invitaban " a abandonar el pueblo con sus duras condiciones en busca de una vida mejor.
Para ir a casa de Anselmo, voy por la Calle La Peña, que pudo llamarse antiguamente calle de los Labradores… con las imágenes en la retina, de mis tíos Gerarda y José, “seño” Valero y Vitoriana, la tienda VéGé de Julio y Epifania, seño Domingo de “Alicas” y su hijo Vicente, Paulino y Felicitas, Casa Gatiño, Casa Terraz, Bernabé, Dominguines… y ya oigo ladrar a tres perros, advirtiendo la presencia de un extraño en un territorio tranquilo, relajante… Parece que no vive nadie. He cruzado el pueblo y en las otras calles, el silencio también preside el ambiente. Es lo que hay.
Nos saludamos e iniciamos nuestra conversación, un pelín romántica… renombrando a las 13 humildes familias, apiñadas, y unidas que vivieron en ese callejón sin salida aparente: El Rincón.
Seguimos recordando y recordando; ahora ya, dentro de un auténtico museo etnográfico en torno a un trujal impecable, con centenares de herramientas de aquellos años, no zarrios, como bravanes, vertederas, arados, tablones, arguiños, cuévanos, escardadores, hoces, zoquetas, fencejos, trillos, horcas, retabillos, porgaderos, ganchos, collerones, colleras, albarda, jubo/yugo, pucheros, calderos… Anselmo ha ido restaurando Casa Catalina del Herrero, inundándola de “recuerdos del ayer” en el “serenao”, paredes, mesas… que nos traslada a un tiempo pasado.
Anselmo tiene muy claro que “El Rincón” fue un barrio con identidad propia, singular, en el que todas las familias formaban una auténtica comunidad solidaria de buena vecindad, en tiempo de economía de trueque y subsistencia, pero que aquella unión y ayuda mutua, les ayudó a saber sobrevivir en circunstancias muy adversas, duras y desfavorecidas. Es lo que había. Es la realidad. Ellos, como la mayoría de las gentes del pueblo, supieron sobrevivir como pudieron, pero con dignidad, esfuerzo, trabajando mucho y sabiéndose conformar con lo poco que había.
Se ayudaban unos a otros a “tornapeón”: un hombre ayudaba a otro hombre una jornada de trabajo de sol a sol y otro día, al revés. Puede ser que hasta se compartiera en alguna casa de Luesia, “el fuego”, el fogón separándolo con una piedra. También se dejaba la única caballería de una casa para que con la de otra de otra cas, formaruna “yunta” y poder labrar. Labrar recuejas, varillones, fajones, rincones, un “campico”, una barrera… para el trigo y el pan de cada día; un huerto o recueja para sembrar judías, patatas, cebollas…; un corral con buen montón de leña, el tocino, gallinas, pollos, conejos, las caballerías, alguna vaca… y la cabra para ordeñarla. ( Sin olvidar que era el váter de la casa).
Muy importante resultó el trabajo que el Estado daba desde Patrimonio para “plantar pinos” y desde el llamado Distrito Forestal para ir “a la limpia”. Anselmo era el encargado de cuadricular el terreno con una cuerda de 10m y “cubicar” el trabajo diario de hasta 80 jornaleros, a turno semanal. También vinieron bien los jornales trabajando “a pico y pala” en el Canal de las Bardenas y yendo a segar en los pueblos cercanos. En otros casos, había hombres y mujeres que “servían” y trabajaban en casa de los ricos del lugar, en casa de los amos, en tareas del campo, ganadería… como criados, pastores, guardas… y sirvientas, mal llamadas “chachas o criadas” para limpiar, lavar, coser, cuidar a los críos… Algunos, pagaban el La Hermandad, "el sello", cotizando como trabajadores por cuenta ajena.
En El Rincón, había gente, había ambiente y la vida fluía con algarabía... Todos los críos/as jugaban en la pequeña placeta del fondo del callejón sin salida aparente, a píndola, a correr, a los bolos, a la guerra… El abuelo Vicente García, que era guarda, impedía que nadie se escapase, sentado en el banquero y con su larga gayata… sin que al abuelo Vicente le preocuparan demasiado las caídas, lloros, arañazos, cortezones, las riñas…
¡Anda que no había críos entonces… de varias familias y bien numerosas que vivían ahí! No había televisión para entretenerse y algo había que hacer. La tele llegó en junio del 63, coincidiendo con el entierro del Papa Juan XXIII; las primeras que recuerdo, por supuesto que en blanco y negro y con dos canales, fue en casa de Romualdo y en el Bar del Carpintero.
El agua corriente y alcantarillado empezó a instalarse en los años 40. El primer lavadero con agua corriente lo compartían las 13 familias y el primer váter, también, precisamente en casa de los padres de Anselmo.
El día a día en el pueblo era duro. En el 1955/1956 “no se cogió ni para sembrar” y en invierno pasaron casi un mes sin salir de casa por una nevada descomunal. Algunas familias marchan y, cuando vuelven en varano, parece que las cosas les van bastante bien. Por eso, a finales de los 60, mucha gente emigra del campo a la ciudad: a Zaragoza, Sádaba, Ejea y pueblos de colonización, Barcelona, Navarra, Francia… Marcharon con una mano delante y otra detrás, para ganarse un sueldo cada cual como pudo: “sirviendo” en casas de médicos, abogados, empresarios… como de peones en una floreciente construcción, como obreros en industrias, talleres y fábricas, de pastores, aprendiendo un oficio en lo que fuera… con la ilusión de ahorrar para ayudar en casa, dar una entrada de piso, comprar un piso, un coche, comer mejor, casarse… sin olvidarse nunca de su pueblo.
Muchos/as luesianos/as mantenemos ese vínculo sentimental con el pueblo que nos vio nacer, con nuestra tierra y ellos nos lleva a volver con frecuencia. Algunos/as, tienen la fortuna y la posibilidad de hacerlo casi todos los fines de semana y la aprovechan. Es una de nuestras señas de identidad como hijos/as de Luesia, de la que nos sentimos orgullosos.
La arquitectura de este barrio es original, curiosa y bastante desconocida con pasadizos, casas que se meten en otras, patios compartidos… Uno pensaba que ese callejón no tenía salida. Nada más falso. Todas las casas tienen al menos una salida alternativa, que usarían para escapar, si hiciera falta ante una posible detención por el motivo que fuera. Se puede entrar por una puerta y salir por otra.
Los 10 portales:
Los portales, entrando a la izquierda y al fondo, están el 1, 3 y 5 bajo un mismo pequeño cubierto de entrada.
En el portal 1, vivieron Pascual Caraballo y Rosario Bernal, los padres de Anselmo y Jesús. Además de todas las dificultades de la época, la familia hubo de sobreponerse a la dura enfermedad de Pascual. Por ejemplo, esta casa estaba comunicada con Casa Bernardo.
En el portal 3, Casa Pitelo. Vivieron Gabriel García y Juana García. Familia numerosa. Los hermanos de Juana, Jesús y Luis, tocaban el violín y el saxofón. Recorrían los pueblos de alrededor, con el “Pití” que tocaba la guitarra y les cantaban:
“Vamos a cantar/vamos a bailar/que el “Pití” y los “Pitelos” /han llegado ya”
Andrés, hijo de Gabriel y Juana, que marchó a los 9 años (1965) a Ejea, compone y canta jotas y canciones a su pueblo.
Después, vivieron Cecilio Escabosa e Higinia Duato, que tenían vacas.
En el portal 5, Casa Arnaque, vivió Pablo García y Eleuteria Sabalza, que eran como la mayoría “agricultores por cuenta ajena” y que pagaban su sello en la llamada Hermandad Sindical. Familia numerosa, con 8 hijos.
El portal 7, era Casa Pedrico donde vivían María Jiménez y Julián García. Familia también numerosa con 6 hijos. Anselmo recuerda el día de la boda de Leónides (casada de negro) y Felipe (casado de blanco) en la Virgen del Puyal.
María, de Casa La Morra, fue una mujer luchadora, valiente y trabajadora adelantada a sus tiempos... a la que entusiasmaban los animales y el monte, que recorría montada en su burra buscando cardinchas para los cerdos, lechacinos para los conejos, hierba y espigas para las gallinas…
9.- En el portal 9 había dos viviendas:
9.1) La casa de Juan Miguel Aragüés, el vigilante municipal nocturno, y de Piedad Cortés. Familia numerosa.
9.2) la Casa de Santos Cardiel, Santos de Chaparro y Enriqueta. Luego vivirían aquí Pedro Bernal y Puri Mena, también familia numerosa.
Vamos con los números pares de la derecha, entrando:
El portal 2, Casa Catalina, que ha transformado Anselmo, manteniendo en lo posible el sabor y el gusto por lo antiguo y lo tradicional. El marido de Catalina era de Casa Mayo.
Había una cancioncilla popular:
“Si vas al barrio El Rincón y quieres cobrar barato/salgan Tayo, Lambertico, El Relajau y Pedrico/Concha, Sabo, Pato y Melico Gordo”
En el portal 4, vivió Lucio Barbed y Catalina Tarragual. Se le tenía respeto como guardia de la Hermandad que era. Sus hijos regentaron La Bozada, un bar muy concurrido por luesianos.
En el portal 6, Casa Juan Sixto. Ganadero. Asunción Ezquerra.
Por el portal 8, se entraba a tres casas:
8.1) Casa de la Sra. Agustina de Casa La Morra y el señor Valero de Obispo.
8.2) Casa de Luciana y de Francisco, que disponía de un cuarto llamado “La Zapatería” y que ahora es de Evelyne Loire y anteriormente era Casa Plácido.
8.3) Casa de Vicente García y Concepción, los abuelos de Guillermo y Basi.
En el portal 10 vivían Valentín Garcés, colchonero, y Simona Cortés. Anselmo le ayudaba a picar la viña, vendimiar, hacer el vino…
Anselmo se siente orgulloso y feliz de su infancia. Realmente se necesitaba mucho menos que ahora para vivir. Insiste en que cree que la necesidad agudiza el ingenio. Nada que ver con la vida de muchos niños/as de ahora: lo tienen todo, todo son derechos, y no valoran lo que valen y cuestan todas las cosas, empezando por la comida.
Acabamos la charrada de forma distendida en una terraza, saboreando un buen queso, aunque no nos atrevemos a descorchar la botella de vino cosechero que guarda de la viña de Valentín… bien relajados mirando Monterde, la punta de Santa Cuz, la Leza de Gabriel, los cerros de Val… en un ambiente de sosiego, silencio, paz y tranquilidad.
Anselmo, en un momento determinado, pensó que en Luesia no tenía futuro y, como tantos/as, marchó en busca de otra vida. Con 16 años empezó a trabajar en la gasolinera de León Acín en la Venta El Sotón. Ahí también trabajaron Ricardo Garcés, Marino Acín, Román Sanz… y el sueldo, para Luesia, para casa. Después se especializó en el mundo de la metalurgia… ganaba buen sueldo y, además, hacía 3 horas extraordinarias cada día, “para sus gastos” y disfrutar de Zaragoza y Luesia, los fines de semana. Son los tiempos en que se juntaban los de Luesia por la zona de San Miguel de Zaragoza, en especial por el Bar El Drácula de Artaso… con Rubén, Terraz, Bienvenido, Vicente, Ángel Alegre, Manuel, Jesús Begué…
El trabajo, la responsabilidad, la familia, los amigos, la tradición, la etnografía… y el amor a su pueblo son señas de identidad de Anselmo, al que agradezco haya querido compartir sus recuerdos, para construir este relato que espero guste.
Ahí se queda El Rincón, sin algarabía, en silencio, tristón… porque el tiempo se paró y hay bastantes casas cerradas hace ya muchos años, alguna para arreglar… Quedan muy pocos vecinos: Anselmo, Alejandro, y Ángel Rubio.
¡Quién te ha visto y quién te ve!
Esta reseña la dedicamos a las 13 familias de “El Rincón” y de forma particular al amigo y gran conversador, Manuel Aragüés Cortés, “Relajau”, que seguro haría matizaciones a este escrito.
Puede haber apreciaciones, datos… que seguramente no son del todo correctos. Estaremos encantados en corregir, completar y mejorar este relato.
MªAngeles García Sabalza: Recuerdo como tendían la ropa de la ventana de mi madre Eleuteria a la ventana de Simona con una tranca de madera. También como jugábamos todos a los juegos de antes: nada de comprarlos en las tiendas sino hechos con las manos de nuestros padres. Mi madre me dijo que cuando yo nací, la Sra Simona atendió el parto con mi tía María.
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Isabel Aragües , hija de Manuel "Relajau: Muchas gracias. Y qué razón tienes, te hubiera rectificado en alguna cosica 😘🥰.
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Jotas de Andrés García, que compone específicamente para este relato:
Seguimos…y os invito a relatar vivencias de vuestros barrios, que también las hay: La Fuente, Barrio Nuevo, Plaza, El Burgo, Peñeta, El Hospital, San Esteban, San Juan…
Gracias. Luesia 8 de abril de 2026. Alfonso Cortés Alegre.